No es el alcohol, ni el tabaco, ni los porros, ni el LSD. No son efectos especiales. Es tan real como un dolor de tripa, es alegría desbordante. Es el redoble de la caja al compás, es tu cuerpo vibrando. Es el rugido interno del contrabajo. Son las notas silbando en los vientos y corriendo en las teclas de un piano. Son tus piernas yendo y viniendo constantemente, y tu corazón liberando una energía interminable. Son tus manos y tu espíritu dejándose llevar. Es el bim, bam, bum bam bam bam, y lo mejor es cuando no es nada.
Luis Miguel Villalba
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