cosidos a retazos.
En la falda de una niña que ríe.
Y su madre le dice con rechazo,
que no es justo vivir donde ella vive.
Me gusta más
sentir tu pensamiento,
oler lo que tu piensas cada día.
Y después de mucha prisa y pocas muestras
de amor, la tierra se va contigo.
Y hasta el día
de mi muerte juro hacer,
de cada milisegundo una odisea
de sentimientos y frases tan profunfas
que el océano se sienta pequeñito.
Vuelva aquí,
que te diga despacito
las cosas que ya sabes de memoria.
C. Almansa
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